El tesoro de Borgo Pace està bajo su tierra: es la patata roja de Sompiano, un tubérculo que tiene varios usos en la cocina y destaca por la parte exterior que tiende al color rojo.
La patata roja es una variedad autóctona, cultivada y protegida por una asociación de agricultores locales. Para poder utilizar la denominación de "Patata Roja de Sompiano" en realidad es necesario seguir una regulación específica, nada se deja al azar, el cultivo de la patata debe realizarse dentro de los límites del municipio de Borgo Pace, debe ser tratado sin la ayuda de fertilizantes químicos y pesticidas y la recolección debe hacerse a mano, sin el uso de maquinaria. Una vez recolectadas, las patatas quedarán durante 6 meses en un lugar seco y oscuro, solo en ese momento estarán listas para llegar a las cocinas.
Toda esta atención se traduce en un producto con características únicas: una particular forma del almidón en forma de grano de arroz, la característica apertura en forma de flor de la cáscara durante su preparación y por último una excelente resistencia a la cocción, una cualidad muy apreciada en la cocina.
Asada, frita o a la plancha, la patata roja representa a la perfección la tradición gastronómica de Borgo Pace. A partir de estos excelentes ingredientes y de la sabiduría de las amas de casa, se crean suculentos ñoquis con ragú de venado o carnes locales al horno, enriquecidas con patatas asadas que realzan el sabor y, para los golosos, hasta tortitas de patatas muy dulces. Buscando los lugares donde nace la patata roja no se puede dejar de visitar Sompiano, el centro de la producción del delicioso tubérculo.
Situado justo al lado del arroyo Meta, Sompiano es un pequeño pueblo del que tenemos noticias ya en el siglo XV y donde en pocos metros es posible observar dos iglesias: el Oratorio del Carmine y la Iglesia de la Santa Croce, ejemplos de la hermosa arquitectura religiosa local.